jueves, 25 de agosto de 2016

Convento de Santa Isabel y palacio de Dar al Horra en el Albaicín, Granada

En Granada, en junio de 2012, subimos al Albaicín, bajo un sol que derretía las piedras, o al menos eso me parecía a mí que veía espejismos, como los que se pierden en pleno desierto. Una vez en la sombra, comprobé que las piedras estaban en su sitio. Así lo demostraba el Monasterio de Santa Isabel la Real, que visitamos acompañados de un guía, erudito y sensible. También lo éramos el grupo al que guiaba, que no nos perdiamos ni un ápice de sus explicaciones. Y de hecho os cuento un extracto de lo que recuerdo.
Mandado construir por Isabel La Católica poco después de la conquista de la ciudad, todavía está ocupado por una comunidad de monjas de clausura.
Los terrenos que ocupa el Monasterio, los obtuvo Fernando de Zafra despues de la conquista. Cesión que le hicieron los Reyes como agradecimiento a sus buenos servicios.
Fernando de Zafra, de origen plebeyo, y que había sido secretario de los Reyes Católicos  desde 1488,  obtuvo la propiedad  del palacio de Dar Al Horra y de los terrenos anexos a éste,  como premio a sus buenos servicios.  Terrenos que cedió a la Reina, así como el palacio de la madre de Boadil. Mientras se edificaba el convento sobre los terrenos cedidos, la comunidad de monjas franciscanas ocupó el palacio.
 Lo malo es que sin el más mínimo respeto las monjas hicieron de su capa un sayo, nunca mejor dicho y si no hubiera sido por las restauraciones que se iniciaron ya en el siglo XIX, hoy no quedría nada de ese palacio.
Una de las barbaridades de las monjitas fue dividir parte de los salones nazaríes en dos alturas y acondicionarlo como viviendas pequeñas para alquilar. Se cargaron esas yeserías únicas parecidas a las que se pueden contemplar en la Alhambra.
Os muestro una foto de las vigas nazaríes, una de las pocas muestras originales que quedan en este palacio. La talla de la madera y la policromía son como una reliquia de aquel pasado esplendor.


Del convento podríamos hablar mucho y bien, de su artístico trazado y su belleza, pero lo que más me impresionó fue el techo mudéjar del presbiterio y la majestuosidad de la escalinata que asciende a dicho presbiterio.


Parte del techo mozárabe
Escalinata hacia el altar mayor

El monasterio de Santa Isabel la Real es el monumento más importante del Albaicín en el que destaca su portada trazada por Enrique de Egas en estilo gótico flamígero, en la que podemos observar los emblemas del Yugo y las Flechas de los Reyes Católicos . En contraposición su campanario es de estilo morisco. 
En todo el conjunto se nota que la mano de obra, los alarifes, era morisca.

Portada de la capilla de estilo Isabelino y torre mprisca

Conquistada Granada por los Reyes Católicos, Fernando de Zafra, de origen plebeyo, adquiere fama y fortunas tras su intervención en las capitulaciones para la entrega de la ciudad. Para premiar la lealtad de su secretario, le concedieron el señorio de Castril. Además de terrenos y palacios ya citados, también los Baños Árabes que se llamaron posteriormente, de Zafra. El nieto de Fernando de Zafra construyó el Palacio de Castril, que hoy es el Museo Arqueológico, aprovechando el permiso que los Reyes Católicos concedieron a su abuelo, para que construyera una casa mirando a la Alhambra.



Escudo de la familia de los Zafra


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